Regresar al aula

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Los estudiantes necesitan del colegio, bailes, juego, formación y corrección que en casa muchos no tienen.

Tras un periodo lectivo y otro iniciado de modalidad de educación no presencial, las consecuencias son nefastas para el desarrollo. No hay culpables. Hay héroes que transformaron desde el nivel preescolar hasta educación superior, una pedagogía basada en la presencia en otra extraña: mediante fichas, correos, mensajes de texto o WhatsApp y un 20% de privilegiados a través de una pantalla de celular o computadora; sin embargo, a pesar de todo el esfuerzo, 60% de estudiantes ecuatorianos manifiesta aprender menos y alrededor de 90.000 estudiantes han abandonado los estudios de acuerdo a Unicef.

La pérdida en el desarrollo social y afectivo, la depresión por no desarrollarse en un ambiente abierto con niños y jóvenes de su edad es sobre todo el mayor de los atascos al progreso. Si seguimos así, recuperar el retraso en el desarrollo de Latinoamérica costará el doble de tiempo. La crisis educativa es más antigua que la pandemia y es por eso por lo que el retorno no es solución, pero es parte del cambio. Por eso la gradualidad y voluntariedad de ingreso debe obedecer a términos de reflexión y seguridad, pero sobre todo a esparcimiento, alegría, bailes, fiesta, juego, y de normas, formación y corrección que en casa muchos no tienen. (O)

Carlos Manuel Massuh Villavicencio, magister en Gerencia Educativa, Daule

Educación, Investigación, Negocios, TICs y TACs

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